¿Qué es sobrepensar?


Cuando tenemos una preocupación o un problema es normal que nos pongamos a pensar de forma inevitable en ello para intentar buscar una solución. No obstante, a veces pensar en exceso no nos ayuda a solucionar el problema y deja de ser beneficioso para convertirse en una pesadilla.


Sobrepensar hace referencia a pensar continuamente y de forma cíclica en algo, sin llegar a ninguna conclusión o solución factible en el momento.


Sobrepensar por ejemplo sería salir de un examen de la Universidad y, al terminar, ponerte a pensar en las cosas que has escrito en el examen, en qué cosas no deberías haber escrito, en qué cosas te ha faltado escribir, en por qué has puesto esas cosas y no otras, en cuáles son las causas de que te haya salido mal examen, en si eres lo suficientemente inteligente para estar en la carrera... Posiblemente, una persona que sobrepiensa hará de esta pequeña circunstancia un círculo vicioso de pensamientos, sin un objetivo real. En esta situación, no hay una solución momentanea. Si el examen ha salido mal y finalmente supendes, cuando suspendas podrás buscar una solución, pero en ese momento ni siquiera sabes lo que va a ocurrir. Pensar cíclicamente, además de crear ansiedad y malestar, nos aleja de otros objetivos, como por ejemplo ponerte a estudiar el examen que tienes al día siguiente.


Sobrepensar implica darle mil vueltas a las cosas, pensar cada pequeña posibilidad o aspecto, intentar que no se nos escape ningún detalle o intentar buscar la explicación a aquello que nos preocupa.


Evidentemente pensar está bien pero en su justa medida. Es importante aprender a pensar lo justo, a posponer preocupaciones y a centrarse en el momento presente.


¿Por qué me analizo tanto y sobrepienso tanto las cosas?


Si has entendido qué significa sobrepensar y te has sentido identificado, es posible que ahora se te esté pasando por la cabeza esta pregunta. ¿Por qué sobrepienso tanto las cosas? De hecho, puede que sea una pregunta que te hayas hecho en muchas ocasiones pero, aún sabiendo que te analizas en exceso, esto ha permanecido en tu vida.


Detrás de esta pregunta puede haber muchas respuestas. No obstante, es común que lo que experimentes sea miedo a equivocarte o miedo al fracaso. Tener miedo a que las cosas salgan mal es una de las causas de que intentemos analizar todos los escenarios y todo lo que ocurre para que no se nos escape nada. De esta forma, intentamos controlar todo para no equivocarnos. Pensar, por ejemplo, en todas las consecuencias malas que puede tener una decisión, nos hace ir más precavidos a las situaciones y, en el caso de que salgan mal, que el impacto no sea tan fuerte. O esta es la excusa que nos ponemos ya que, evidentemente, no es sano física y mentalmente sobrepensar tanto las cosas.


En este sentido, analizar las cosas o analizarnos tanto también puede tener que ver con nuestras inseguridades o nuestra baja autoestima. Si no estás seguro de ti mismo intentarás controlar las cosas para que los demás no descubran "lo malo" que eres en algo. Si se demuestra que eres malo ocurrirán tus peores presagios y descubrir que de verdad no se te da bien algo puede hacerte sentir mal contigo mismo, atacando a tu autoestima.


Igualmente, puede estar relacionado con el miedo a quedarnos solos. Y es que muchas de las cosas que sobrepensamos tienen que ver con los demás y tienen que ver con otros porque tenemos miedo a la soledad. No nos podemos permitir fallar ante otros porque esto pondría en peligro nuestra imagen y nos acabaría alejando del resto y esto nuestra mente no nos lo puede permitir.


Detrás de todo esto normalmente hay experiencias vitales que nos han creado dichos miedos y dichas inseguridades, podemos haber vivido situaciones que han reducido nuestra autoestima o que nos han hecho temer el futuro. Puede ser que tu familia o el entorno en el que te has criado tuvieran un mismo patrón de preocuaciones. Es posible que el entorno en el que te hayas criado haya incidido un poco en tus preocupaciones.


Cómo saber si me analizo en exceso


Aunque suene irónico en este momento es cuando deberías hacerte unas preguntas, para saber si sobrepiensas demasiado. Estas cuestiones pueden ayudarte a saber si tienes que dejar un tiempo de descanso a tu mente.


¿A menudo piensas cada pequeña cosa que sucede en el día a día?, ¿te preocupas constantemente por si has hecho bien determinada cosa?, ¿piensas una y otra vez que podías haber hecho mejor las cosas?, ¿tienes pensamientos de culpabilidad?, ¿piensas constantemente en las consecuencias negativas que pudiera tener cada decisión?, ¿estás contiamente analizando lo que pasará en el futuro?, ¿te preocupan las consecuencias que lo que tú haces pueda tener sobre los demás?, ¿estás muy pendiente de las opiniones del resto?, ¿te has hecho estas preguntas en alguna ocasión?


Si la respuesta a alguna de estas preguntas es afirmativa es posible que estés sobrepensando demasiado.


Consecuencias del sobreanálisis


El análisis es positivo, el sobreanálisis puede llevarnos a la desesperación. Y es que conocernos y ser críticos con lo que hacemos, decimos o pensamos está bien. Pero sobrepensar las cosas sin ningún objetivo puede ser más bien contraproducente.


El análisis en exceso a menudo crea problemas psicológicos relacionados con la ansiedad (ansiedad generalizada, ansiedad anticipatoria, ansiedad social...), la depresión o el imsonio entre otras.


También afecta a la concentración, lo que trae consecuencias negativas en las tareas cotidianas, académicas o laborales. Así mismo, puede traer consecuencias a nivel social.


Si no puedes alejar tu pensamiento de las preocupaciones es posible que estas acaben afectando en todos los ámbitos de tu vida.


Cómo dejar de analizar en exceso


Dejar de pensar es difícil. Tampoco es sano no pensar, tenemos que buscar el término medio. Saber pensar en su justa medida seguramente nos acerque al bienestar y a tener mayor seguridad en lo que hacemos, lo que traerá menores consecuencias.


Te damos algunas pautas para no pensar en exceso.


Utiliza la parada de pensamiento


Si te has enzarzado en un pensamiento cíclico es evidente que no vas a conseguir solucionar tu problema así. Si el problema no tiene una solución fácil o rápida es mejor pensar con un objetivo y en el momento idóneo. En este sentido, puedes utilizar la técnica de la parada del pensamiento para alejar el pensamiento de tu mente por un rato.


Cuando te des cuenta de que estás en este círculo vicioso dite a ti mismo "STOP" y empieza a hacer o pensar otra cosa que pueda distraerte de ese pensamiento. El objetivo es olvidarnos por un rato de la preocupación, para trabajarla en otro momento.


Busca un hueco en tu día para tus preocupaciones


Ponte una hora al día para pensar en las preocupaciones. Reserva siempre esta hora para ti en el día. El objetivo es no pensar durante el día, pero después tener una oportunidad para hacerlo. Solo podrás preocuparte en este periodo de tiempo y el objetivo de preocuparte será buscar una solución


Piensa con un objetivo


Si piensas que sea con un objetivo. Haz una lluvia de ideas de soluciones a tu problema. Incluye cualquier alternativa, por muy descabellada que sea. Analiza las ventajas y los inconvenientes de cada una de tus alternativas, llega a conclusiones objetivas o soluciones prácticas. No te quedes en pensamientos supersticiosos, imaginados o distorsionados. Después selecciona objetivamente la mejor solución.


Elimina pensamientos distorsionados


A veces esos pensamientos cíclicos no son objetivos, están distorsionados y no se acercan mucho a la realidad. Empieza a darte cuenta de tus pensamientos distorsionados: ver todo en negativo, ver solo los extremos y no el punto medio, descalificar lo positivo, adivinar el futuro o el pensamiento de otros...


Si lo necesitas, pide ayuda profesional


A veces no es fácil salir de nuestros propios pensamientos, sobre todo si nos están generando gran malestar. Si crees que no puedes salir solo de tus pensamientos, pide ayuda profesional. Un psicólogo puede ayudarte a controlar estos pensamientos.


Si te animas a buscar ayuda profesional, podemos ayudarte con  psicólogos online  o  psicólogos presenciales en Salamanca.

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