Cuando percibimos el rojo a través de nuestros ojos, nuestro cerebro reacciona y nos hace activarnos física y mentalmente para estar alerta. Cuando vemos un semáforo rojo, nos paramos. Cuando hay una bandera roja en la playa, no nos acercamos. Si un entrenador de fútbol muestra una tarjeta roja, el jugador debe salir inmediatamente del campo por haber incumplido alguna norma. Si vemos una luz parpadeante roja sabemos que hay peligro. Estamos rodeados de estas señales de peligro. Pero, ¿qué significan estas banderas rojas en una relación de pareja o en una relación de amistad?


Ver una bandera roja significa darse cuenta de que determinadas actitudes de una persona pueden implicar un peligro o pueden ser señal de que “algo malo está por venir”. Significa que igual no conviene acercarse mucho a esta persona o conviene alejarse de ella.


Hay que tener en cuenta que una bandera roja no siempre tiene por qué ser una señal sí o sí de relación tóxica. Tenemos que tener en cuenta que las personas interpretamos las situaciones de forma diferente, que no podemos adivinar el pensamiento de otras personas o saber lo que va a pasar en el futuro. Estas señales pueden significar algo negativo, pero también pueden ser “algo aprendido” por la persona y que no implica un peligro mayor.


Con esta matización intentamos eliminar esa forma extrema de pensar o de actuar. Las exageraciones nunca llevan a ningún puerto y no podemos estar siempre “alerta” de cualquier pequeña señal. No obstante, sí que hay algunas banderas rojas que merece la pena prestar atención, por si pudieran convertirse en banderas negras y llevarnos a una situación complicada en nuestra vida.


Violencia física o psicológica


Las señales de violencia siempre suponen un peligro al que hay que prestar atención.


Cuando queremos a una persona, normalmente intentamos minimizar estas banderas rojas de violencia, por miedo a perder a esa persona o por vergüenza a que otras personas piensen que estamos consintiendo esta forma de actuar.


Violencia no tiene por qué ser explícitamente sufrir un golpe o un empujón. También los desprecios, los comentarios negativos sobre nuestro físico, nuestra valía o nuestra forma de ser, las comparaciones y otros signos de violencia verbal son dignos de tener en cuenta.


La violencia acaba machacando nuestra persona y nuestra autoestima, te va destrozando poco a poco hasta que no queda prácticamente nada de lo que eras. Si estás en una situación similar, es importante que prestes mucha atención a esta bandera roja y la alejes de tu vida.


Chantaje


El chantaje es una forma de conseguir un objetivo o un beneficio haciendo sentirse mal a la otra persona. Supone una forma condicional de decir las cosas. “Si no haces lo que yo te diga te voy a dejar”, “si sales con tu amiga vamos a tener una pelea”, "no quieres quedar conmigo, ¿tan poco te importo?", son ejemplos de chantaje. El chantaje es una bandera roja que puede limitar tu día a día o tu manera de vivir, sentir o hacer las cosas.


La persona que utiliza el chantage aprovecha la empatía y los sentimientos de la otra persona para crear ese sentimiento de culpabilidad y conseguir aquello que quiere. Es una forma sutil de condicionar a la otra persona.


El chantaje es una bandera roja que conviene identificar y parar a tiempo. Si sufres chantaje puedes acabar perdiendo amistades, intereses, familiares o incluso a ti mismo.


Control


El control es una de las banderas rojas más potentes. La persona que controla tiene el objetivo de conseguir que únicamente estés por y para ella. Pretende agarrarte fuerte y que no puedas irte.


¿Te hace decir continuamente dónde o con quién estás? ¿Te prohibe ver a determinadas personas o hacer algunas cosas? ¿Va contigo a todas partes, aunque "sobre"? ¿Te dice lo que debes pensar o decir?¿Opina sobre tu ropa y te incita a cambiarte si no es de su agrado? Si la respuesta a alguna de estas preguntas es sí, es importante que detectes esta bandera roja.


Dependencia


La dependencia, en las relaciones de pareja o en las amistades, puede ser altamente tóxica. Una persona dependiente es aquella que necesita sí o sí a otra persona para ir a los sitios o simplemente para no sentirse sola.


En una relación dependiente, el círculo se acaba cerrando hasta que solo quedan esas dos personas. De tal forma que, si esta relación se rompe, una o las dos personas se quedaran literalmente solas. Habrán perdido amistades, intereses y familiares, lo cual hará que pasen situaciones complicadas de soledad.


Esta bandera roja es de las más comunes y, aunque no parece tan dañina como las anteriores, las consecuencias son altamente graves.


Celos y desconfianza


Los  celos  injustificados son una señal de alerta muy potente. La persona celosa puede acabar limitando tu vida social. Es otra forma sutil de cerrar tu círculo.


"Parece que miras mucho a ese chico", "a saber qué haces cuando sales", "¿Por qué hablas tanto con ella?, "¿No te das cuenta cómo te mira?", "En esa fiesta hay muchos chicos", "acabarás liándote con cualquier y me dejarás"...


Culpabilidad


Si la otra persona te hace sentir culpable de cosas que él/ella ha hecho mal o cosas que no dependen de tu control, debes encender la lucecita roja de alarma. Estos comportamientos, a los que solemos quitarles importancia, pueden ir creciendo hasta convertirse en algo peor.


Inmadurez


Una  persona inmadura  no es solo aquella cuyo comportamiento parece infantil e inadecuado, sino aquella que todavía no ha conseguido ser independiente en algunas cosas básicas como por ejemplo el autocuidado o las finanzas. Madurar significa por lo menos tener cierta estabilidad emocional y coherencia entre las cosas que se dicen y se hacen.


Una persona demasiado descuidada en su día a día puede estar lanzándonos una bandera roja.


Mentiras


Si continuamente detectas mentiras en esa persona, debes tener cuidado. Todas las personas mentimos en algunos momentos de nuestra vida, pero si las mentiras son continuadas esa relación te traerá problemas e inseguridades.


Insistencia y exigencias


Si te mete presión para hacer determinadas cosas o insiste constantemente hasta que consigue lo que quiere, nuevamente te está amoldando y chantajeando.


Ejemplos de esto son la insistencia para hacer determinadas cosas en las relaciones sexuales o para seguir aunque tú hayas dicho que quieres parar, la presión para iros a vivir juntos o casaros, para que compartáis una cuenta bancaria, para que pases el día con esa persona y no con otras, para que dejes de estudiar y le prestes atención, para que vayas inmediatamente donde diga o para que contestes rápidamente a los mensajes de WhatsApp.


Falta de comunicación


Los problemas de comunicación son una de las banderas rojas más potentes y es que implican dificultades en el día a día y en la convivencia con la persona.


Estos problemas pueden ser falta de entendimiento en las conversaciones, falta de escucha y de empatía, falta de confianza y de intimidad para contar las cosas importantes.


Nunca pide perdón


Todos cometemos errores y, es importante saber darse cuenta de cuando esto pasa y pedir perdón. Algunas personas asocian este pedir perdón a rebajarse o romper su imagen y su orgullo. Esto es una bandera roja que debes tener en cuenta a la hora de tener una relación.


A tus familiares/amigos no les gusta


Si has recibido comentarios negativos por parte de tus seres queridos sobre esa persona seguramente sea que han detectado estas banderas rojas y quieren avisarte. Es mucho más fácil ver estas banderas desde una postura externa que cuando lo vives en primera persona. Por eso, en algunas ocasiones, la opinión de la gente de nuestro entorno debe importarnos para detectar estas banderas.


¿Te suenan alguna de estas señales? Si estás en una situación complicada no dudes en pedir ayuda.


Breadcrumbring


Si esa persona está en ocasiones, pero luego desaparece; si va y viene, intentando engancharte pero sin comprometerse, es posible que esté mostrando una bandera roja muy potente.


El  breadcrumbing  implica una forma de "tener algo seguro", pero solo cuando esa persona quiere. Quien lo lleva a cabo suele dar respuestas contradictorias, a veces es muy cercano y a veces se aleja, intenta tener siempre cierta lejanía para no establecer un compromiso.


Este tipo de comportamiento hace que te sientas inseguro y angustiado cuando el otro desaparece. No obstante, tu ilusión se mantiene porque a veces obtienes cosas positivas. De hecho, no saber cuándo esperar estas cosas positivas, hace que te enganches más aún.


Demasiada intensidad


Demasiada intensidad, aunque sea en el principio, puede ser un signo de que algo no va bien. Con esto nos referimos a las personas que viven una relación con mucha efusividad, que muestran que te adoran desde el principio y te hacen saber que te aman como a nadie hamás han amado y que eres la mejor persona del mundo.


Esta conducta puede significar que "te está regalando las orejas". Efectivamente, no es real amar tanto a alguien a quien acabas de conocer. Habitualmente, lo hará para obtener lo más pronto posible tu confianza y tener algún beneficio.


Impredecible


Si a menudo tiene cambios de actitud en situaciones similares, es posible que no sepas a qué atenerte con esa persona. La incertidumbre de no saber cómo va a reaccionar el otro, si se va a tomar bien o mal las cosas, si va a comportarte de una forma o de otra, crea incomodidad y mucha inseguridad.


Por ejemplo, si una vez le dices que vas a quedar con tus amigos y te dice que te lo pases bien con una sonrisa, la próxima vez que quedes con ellos te esperarás la misma respuesta. Sin embargo, si en otra ocasión responde de forma negativa, echándote en cara que siempre estás con tus amigos, acabará limitándote por no saber cuál va a ser su reacción en cada momento.


Peleas constantes


Todas las parejas o todas las amistades discuten en algún momento. Pasar tanto tiempo con una persona hace que puedan existir desacuerdos. No obstante, una cosa es tener alguna pelea que después se soluciona, y otra es que siempre estéis discutiendo. Si además no existen causas justificadas para esa discusión, es todavía más una bandera roja.


Pasa por encima de tus límites


Todos tenemos nuestros límites, esos listones que ponemos en las situaciones. Por ejemplo, sabemos lo que nos gustaría hacer y lo que no, o sabemos lo que permitiríamos que una persona nos diga y lo que no.


Si el otro intenta sobrepasar estos límites, a pesar de que tú los has puesto, puedes encender las alarmas.


Habla mal de otras personas


Hablar mal en alguna ocasión de otras personas no tiene por qué ser una bandera roja pero, si esta conducta es algo habitual, tenemos que estar atentos. Hay personas que hablan mal continuamente de sus exparejas, de su familia, de sus amigos, o incluso de tus familiares y tus amistades. Tenemos que darnos cuentas de hasta qué punto es algo normal y tiene razón, y hasta qué punto está poniéndonos en contra de estas personas.


Ridiculiza tus sentimientos


Todas las emociones y los sentimientos que experimente cada uno de nosotros son válidas. Tienes derecho a sentirte triste, enfadado o asustado, sin que el otro lo minimice. Si opina sobre tus sentimientos, minimizándolos o ridiculizándote, te está invalidando y te hará sentir peor.


"Eres una llorica", "no entiendo por qué siempre estás mal", "no es para tanto", "deberías ser más fuerte", "eres débil"...


Te hace sentir incapaz o inferior


"No sabes hacer nada", "mejor lo hago yo", "no sirves para nada". Algunas expresiones o comportamientos hacen que nos sintamos inferiores o inútiles a la hora de hacer las cosas. Es una forma sutil de hacernos sentir mal, pero que acaba atacando nuestra  autoestima.


Te castiga ignorándote


Si el otro no está de acuerdo con algo que hacemos o decimos, está en su derecho de hacérnoslo saber. No obstante, si reacciona ignorándote como una forma de castigo, también está invalidándote. Es una forma de hacerte saber que no puedes decir o hacer determinadas cosas, porque no está de acuerdo contigo. Es una especie de chantage emocional, te hace sentir mal para que cedas.


Tienes miedo de decirle determinadas cosas


Cohibirse a la hora de decir algunas cosas puede significar que una bandera roja está ahondando. No significa que tengamos que decir todo lo que pensamos pero, en el caso de que estés evitando decir algo, por miedo a la reacción del otro, sí que cabe preguntarnos qué hay detrás de nuestro miedo.

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