La cafeína es una sustancia con sabor amargo, que se puede encontrar en unos 60 diferentes tipos de plantas. Las más conocidas son los granos de café, las vainas de cacao (para hacer productos con chocolate), las nueces de cola (para hacer bebidas de cola) y las hojas de té. También existe cafeína sintética, es decir, hecha por el hombre (para realizar algunos medicamentos y bebidas energéticas).


La cafeína tiene un efecto estimulante, provoca que estemos más alerta y más despiertos. Y esto, en líneas generales ocurre porque es capaz de bloquear una sustancia cerebral llamada adenosina, que lo que hace, para que nos entendamos, es facilitar el sueño.


El efecto de la cafeína comienza minutos después de tomarla y esto es porque se absorbe rápidamente por nuestro organismo (se metaboliza a través del hígado) y llega al cerebro instantáneamente.


Generalmente, la mayoría de cafeína que consumimos está presente en las bebidas. La concentración de esta sustancia es variable: una taza de café (95-200 mg), bebida de cola (35-45 mg), un té (30-50 mg) o una bebida energética (70-100 mg).


Esto es solo una estimación pero, para saber la concentración, las etiquetas del producto suelen contener la cantidad de cafeína que contiene.


¿Las bebidas descafeinadas no contienen cafeína?


Que un café o un té sea descafeinado no significa que no tenga nada de cafeína. Por el contrario, contiene menos cafeína que un café normal, pero tiene cafeína. Por poner un ejemplo, una taza de café descafeinado puede contener unos 2-15 mg de cafeína, frente a los 95-200 mg de una taza de café normal.


La Cafeína y la Teína son lo mismo


La cafeína y la teína son la misma molécula, por lo que técnica es lo mismo. La diferencia entre ambas radica en la forma en la que nuestro cuerpo absorbe la sustancia: la teína se absorbe más lentamente que la cafeína, por lo que su efecto es menos intenso pero más duradero en el tiempo.


¿La Cafeína es mala para la Salud?


La cafeína puede estar presente en una dieta equilibrada y puede tener múltiples beneficios, pero en cantidades elevadas puede poner en peligro la salud. Para cada persona la cantidad de cafeína que se considera demasiado es variable, dependiendo del peso, de si toma medicamentos, de su personalidad, de cómo el cuerpo metaboliza el café o de otros factores personales.


Por tener una guía, para una persona adulta en condiciones normales de salud demasiada cafeína supone 400 o más mg de cafeína al día (lo que serían unas 5 tazas de café). Por encima de esta cantidad la cafeína puede tener efectos nocivos en la salud.


Hay que tener en cuenta que esta cantidad depende de la persona y también que no todas las bebidas contienen la misma cantidad de cafeína (hay que fijarse en la concentración).


La cafeína en niños y adolescentes, al igual que otros estimulantes, está desaconsejada y debe evitarse.


Efectos del consumo excesivo de cafeína


El consumo excesivo de cafeína puede provocar algunos efectos como insomnio, alta frecuencia cardíaca, ansiedad, dolor de estómago, inquietud y temblores, fatiga mental, irritabilidad, mareos, deshidratación, náuseas, dolor de cabeza, subida de la tensión…


Los efectos de consumir demasiada cafeína también varían según la persona.


¿Cómo se relacionan la Cafeína y la Ansiedad?


Algunos de los alimentos que tomamos no se llevan muy bien con nuestra salud mental. Este es el caso de la cafeína, ya que puede despertar e incrementar algunos síntomas de ansiedad.


En este sentido, la cafeína puede provocar el llamado trastorno de ansiedad inducido por sustancias. Además, el consumo de cafeína está relacionado con la aparición de ataques de ansiedad en personas que tienen predisposición para desarrollarlo.


Y es que la cafeína produce una gran excitación en el cuerpo y en la mente, no recomendada si padeces ansiedad y ya tienes una sobreexcitación. Esta sustancia, por ello, aumenta la gravedad de los síntomas de ansiedad: intranquilidad, insomnio, nerviosismo, agitación psicomotora, taquicardia, divagaciones en le pensamiento y en el habla.


Desde luego, lo mejor si padeces ansiedad o tienes tendencia a ello es evitar o reducir al máximo el consumo de cafeína.


Como es obvio, las personas que además tienen insomnio y problemas para conciliar el sueño (un síntoma común en la ansiedad), también deberían evitar con más razón el consumo de cafeína.


Hay que saber que la cafeína tarda unos minutos en comenzar a hacer efecto y, cuando llega a nuestro cerebro, bloquea los lugares en los que se produce la adenosina, el neurotransmisor cerebral encargado de provocar somnolencia y relajación.


Debemos tener cuidado con el consumo de cafeína, para que este no afecte a nuestra salud física y mental. La cafeína puede ser buena si sabemos controlar la cantidad que es adecuada para nosotros, pero puede ser muy perjudicial si nos pasamos de la raya.


¿Cómo dejar la Cafeína?


Si la cafeína no te está beneficiando, sino que te está trayendo problemas y está aumentando tu ansiedad, puedes plantearte dejarla. No obstante, es importante que tengas algunas cosas en cuenta antes de dejar esta sustancia.


La cafeína puede generar adicción


Efectivamente, la cafeína es una sustancia adictiva. Y esto es así porque el café estimula las áreas cerebrales encargadas del placer y la felicidad, al igual que ocurre con otras sustancias adictivas.


El placer provoca adicción, si lo probamos cada vez queremos más y más. Esto es lo que ocurre con la cafeína: al estimular el placer puede provocar que acabemos siendo dependientes de los efectos positivos que nos genera.


Que podamos considerarlo una adicción también se explica porque puede provocar tolerancia y síndrome de abstinencia al dejar de consumirlo.


La cafeína produce tolerancia


Al consumir cafeína durante un tiempo de forma continuada, cada vez necesitaremos más cantidad de esta sustancia para obtener los mismos efectos.


Esto ocurre porque la cafeína produce tolerancia, nuestro cuerpo se acostumbra a ella y ya no le vale con la misma cantidad. Esto quiere decir que si durante dos semanas tomamos unos 200 mg de cafeína, después necesitaremos tomar unos cuantos mg más para que nos haga efecto y así progresivamente.


En este sentido, lo mejor al consumir cafeína es no tomarlo a diario de forma tan continuada, sino tomarlo solo en los días en los que más lo necesitemos (por ejemplo, 1 o 2 veces por semana).


Al dejar la cafeína podemos experimentar un síndrome de abstinencia


Al consumir cafeína de forma regular durante un tiempo y dejarlo de golpe puede ocurrir lo mismo que con otras sustancias que generan adicción: aparece el llamado síndrome de abstinencia.


Esto se resumen en que podemos experimentar malestar: dolores de cabeza, irritabilidad, somnolencia, náuseas, problemas de concentración, fatiga, aumento de apetito sexual, depresión, ansiedad, síntomas de resfriado, etc.


A diferencia de la abstinencia de otras sustancias, como los opiáceos o el alcohol, la abstinencia de la cafeína no es peligrosa, pero sí que puede ser muy desagradable.


Es mejor reducir la cantidad de cafeína poco a poco


Para evitar los efectos del síndrome de abstinencia, lo mejor es no dejar la cafeína de golpe, sino ir progresivamente abandonando «la adicción».


Por ejemplo, puedes tomar una taza de café más pequeña, hasta progresivamente no tomar nada de café o solo tomes café descafeinado. O bien, puedes reducir el número de taza de café diarias poco a poco.


Sustituir la cafeína por otros alimentos


También es de utilidad tomar otras sustancias que puedan sustituir la cafeína o la teína. Puedes empezar tomando té ya que tiene un efecto menos intenso, pero recuerda que la teína es lo mismo que la cafeína. Lo ideal es tomar otras cosas que no lleven cafeína: zumos, bebidas refrescantes, etc.



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