Fases de la conducta sexual masculina


Tanto si la conducta sexual se produce con otra persona, como si se produce de forma individual mediante la masturbación, el hombre atraviesa una serie de fases o momentos bien diferenciados.


Fase de deseo


Es la primera fase en la respuesta sexual del hombre. En ella, se despierta el deseo de llevar a cabo una conducta sexual. El deseo a menudo surge provocado por diferentes estímulos, como pueden ser el olor de otra persona, el roce de un cuerpo con otro, el visualizar el cuerpo de la pareja, o la imaginación, entre otros.


En esta fase, no hay cambios físicos en concreto, sino que es una fase de inicio de la conducta sexual.


Fase de excitación


La excitación es la forma que tiene el cuerpo de responder al deseo de la fase anterior. Esta fase induce a la liberación de feromonas (unas sustancias químicas, cuyo olor imperceptible de forma consciente incrementa la atracción por la otra persona). La excitación hace que el cuerpo se active y aparezcan muchos cambios biológicos. La activación del cuerpo hace que se acelere el corazón, la respiración y la presión sanguínea y que los músculos se tensen. En las zonas erógenas, el pene y los pezones se ponen erectos, se engrosa el escroto y se elevan los testículos.


Meseta


En el punto de la meseta la excitación se intensifica, al estimular físicamente las zonas erógenas y/o mediante la penetración. El cuerpo se activa más aún. En esta fase el pene se humedece y se agrandan el glande y los testículos, para facilitar la conducta sexual.


Orgasmo


Es la explosión final, en la que se libera toda la tensión acumulada en la fase anterior. El cerebro libera endorfinas, unas sustancias químicas que intensifican la sensación de placer. El cuerpo alcanza su máxima activación y se producen contracciones musculares (en el hombre particularmente en la uretra y el ano, además de la próstata y las vesículas seminales para inducir la eyaculación). Es la fase de menor duración, pero de mayor placer.


Resolución


Tras el orgasmo, el cuerpo recupera el estado anterior a la excitación. La activación del cuerpo disminuye incluso más que antes de empezar, aparece sudoración y los genitales vuelven al estado normal.


Cómo se produce la erección en el hombre


Todo empieza en el cerebro. Ante un estímulo excitante (como puede ser ver a nuestra pareja, olerla, rozar su cuerpo o, por ejemplo, visualizar una escena erótica), el cerebro envía información a gran velocidad a través de la columna vertebral al resto del cuerpo.


La información de excitación llega al pene y hace que las arterias del mismo se dilaten y fluya la sangre a través del miembro masculino. Así mismo, la musculatura del pene (más concretamente, los llamados cuerpos cavernosos, que están a lo largo de todo el miembro masculino) se relaja y hace que entre la sangre en el tejido eréctil. Al entrar la sangre, se presionan los cuerpos cavernosos, lo que provoca que el pene se expanda.


Ahora el pene está expandido, pero tiene que ocurrir otra cosa para poder hacer el coito: que se endurezca. Esto ocurre cuando una membrana que rodea los cuerpos cavernosos (la túnica albugínea) “atrapa” la sangre en el pene, no dejando que fluya hacia otras partes. El resultado es que la sangre se mantiene en esta zona y el pene se endurece.


Después de la eyaculación o si no hay un estímulo sexual continuo, los cuerpos cavernosos se contraen y se vacían de sangre y el pene vuelve al tamaño habitual.


Cómo se llega al orgasmo en el hombre


El orgasmo en el hombre se desarrolla en dos fases.


En un primer momento, se produce una acumulación de esperma en la uretra posterior. El esperma es una sustancia blanquecina, formada por espermatozoides y otras células. Los espermatozoides se producen en los testículos del hombre a diario desde la pubertad. Después, pasan a un conducto llamado epidídimo, donde se conservan durante días y siguen su desarrollo para convertirse en esperma.


Durante la conducta sexual, los espermatozoides son expulsados desde el epidídimo hacia el conducto eferente llegando hasta el cordón espermático, que está detrás de la vejiga. Aquí, el conducto eferente se une con la vesícula y forma el conducto eyaculatorio, por el que el semen será desplazado a través de la próstata hasta la uretra. Los espermatozoides se mezclan en esta zona con el líquido seminal, producido por la vesícula y la próstata.


En esta primera fase de carga, el hombre experimenta una sensación de eyaculación inminente, que tiende a calmar.


En la segunda fase, de descarga o expulsión, los músculos se contraen, haciendo que aparezcan movimientos rítmicos de eyaculación. Estos movimientos hacen que el esperma pueda ser impulsado y expulsado rítmicamente a través de la uretra.


Durante esta descarga espasmódica, el hombre siente una gran sensación de placer y bienestar. Esta sensación se produce porque en el cerebro se segregan algunas  hormonas encargadas de proporcionar bienestar, como las endorfinas, la dopamina y la serotonina.


Dificultades en la sexualidad masculina


A lo largo de las fases de la conducta sexual del hombre pueden existir dificultades, que impidan que el acto sea satisfactorio.


En la fase de deseo, puede interferir el llamado trastorno por aversión al sexo. En este trastorno, la persona rechaza completamente la conducta sexual, por lo que no llega a experimentar este deseo. Las causas de este trastorno pueden ser varias, aunque habitualmente están asociadas a experiencias de abuso durante la infancia o situaciones traumáticas.


Así mismo, pueden aparecer problemas en la fase de excitación. En este sentido, son muy comunes los problemas de impotencia o de falta de erección. Igualmente, las causas son muy variadas. Habitualmente está asociado a ideas erróneas sobre el acto sexual o su función como hombre, así como a conductas negativas durante la relación sexual, inseguridades o falta de conocimiento sobre el sistema reproductor masculino.


También puede ser que el hombre se pueda excitar, llegando a la erección, pero que no pueda mantenerlo. En este sentido aparecerían problemas sexuales durante la meseta, que tienen causas similares al problema anterior.


En cuanto a la fase de orgasmo, es común la  eyaculación precoz, por la que el hombre no puede aguantar mucho tiempo la excitación y la culminación es muy temprana. También puede que existan problemas a la hora de tener el orgasmo, la llamada anorgasmia masculina.


Hay que tener en cuenta que cualquiera de estos problemas puede deberse también a un problema de tipo orgánico o biológico, por lo que conviene hacer una revisión.


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Referencias:


Master, WH; Johnson, VE. (1966) Human sexual response. Boston: Little Brown

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