La infidelidad, en estos casos, surge cuando uno o los dos miembros de la pareja no cumplen con la exclusividad afectiva y sexual previamente establecida en los términos de la relación, implicando a otra u otras personas ajenas. Pero, exactamente ¿qué es y qué no es una infidelidad?, ¿por qué hace que nos sintamos tan mal?, ¿por qué la infidelidad ha afectado a mi autoestima?, ¿es posible superar una infidelidad?, ¿se puede continuar con una relación tras la infidelidad?, ¿qué podemos hacer?


¿Qué es la infidelidad?


La infidelidad es la ruptura de un contrato realizado entre dos personas. Este contrato no tiene por qué estar escrito en papel pero, a la hora de comenzar una relación, se suelen marcar los límites que se van a tolerar dentro de la misma. Cuando hay una infidelidad, uno o ambos miembros de la pareja han tenido contacto de tipo afectivo y/o sexual con otra persona ajena a la relación.


La palabra "infidelidad" proviene del latín “fidelitas” que significa "fidelidad y lealtad", al que se le une el prefijo "in", que hace referencia a la negación. Todo ello da como resultado una palabra que pone nombre al incumplimiento de la fidelidad.


Sin embargo, varía lo que para cada uno supone una infidelidad o no. Tenemos que tener en cuenta que la infidelidad se da si se rompe un contrato preestablecido, y ese contrato es diferente para cada pareja. Es por eso que cada relación debe tener muy claros los términos.


¿Por qué hace que nos sintamos tan mal una infidelidad?


El dolor provocado por estas situaciones está muy determinado por la interpretación que hacemos de la misma.


En este sentido, podemos creer que no estamos a la altura de la relación y, por eso, nuestra pareja ha preferido a otra persona antes que continuar con nosotros. Esto genera unos sentimientos de culpa muy grandes y con los que es difícil lidiar.


También es posible que pensemos que todo lo vivido ha sido un engaño. Extrapolamos el engaño de la infidelidad a toda la relación, cuando puede no ser así. Esto ocurre porque nos sentimos traicionados, lo cual provoca mucha rabia.


Otro pensamiento puede ser que nunca vamos encontrar a nadie más que nos quiera. Es normal que el miedo a estar solos brote en estas situaciones, debido a que la relación puede terminarse cuando no nos lo esperábamos.


Otra opción que podemos pensar ante una infidelidad es que no podemos confiar en los demás, porque cuando lo hacemos nos abandonan. Esto nos hace sentir muy vulnerables y sensibles, haciendo que en próximas relaciones, sean del tipo que sean, seamos más suspicaces y nos cerremos a conectar con gente.


¿Por qué la infidelidad afecta a mi autoestima?


Son muchos los estudios que muestran que una infidelidad duele más que una ruptura. Pero ¿por qué ocurre esto? La respuesta es muy sencilla y tiene que ver de nuevo con cómo interpretamos lo que acaba de suceder.


Si a mí me han dejado por otra persona, lo que voy a hacer casi de manera inevitable es compararme con la tercera persona con la que ahora está mi pareja. Esto golpea fuerte en nuestra autoestima, porque nuestra pareja, la persona que debería cuidarnos y querernos más, ha preferido estar con otra persona. Ante esto solemos interpretar que somos peores que la otra persona.


Sin embargo, con esta interpretación estamos cometiendo un gravísimo error, ya que el hecho de que nuestra pareja quiera estar con otra persona no nos resta valía. Compararnos con el otro solo nos va a generar peores sentimientos. La decisión de nuestra pareja de llevar a cabo una infidelidad no tiene por qué significar que otra persona sea mejor, puede haber otras razones.


¿Se puede continuar una relación después de una infidelidad?


En principio, una infidelidad no impide como tal continuar con la relación previamente establecida. Serán los implicados en la misma los que tendrán que decidir si este punto de inflexión en su vínculo es salvable para continuar o si, por el contrario, es necesario separar sus caminos.


Es cierto que la sociedad no suele apoyar a aquel que decide continuar con su relación tras este acontecimiento, pero es posible continuar la relación. Como es de esperar, esta decisión de seguir en pareja conlleva un trabajo constante, diálogo, puesta de límites y la práctica del noble arte del perdón. Este perdón del que hablamos debe ser auténtico y genuino, para que la pareja no solo salga “arreglada” de esta experiencia, sino fortalecida.


Por lo tanto, el camino de la reconciliación no se configura como un camino fácil, pero tampoco imposible. Hay que tener en cuenta que ambas partes de la pareja tienen que hacer el ejercicio de ser honestos consigo mismos y con el otro, demandando lo que necesiten para sentirse seguros en la relación y cediendo en aquello puedan contribuir para hacer lo mismo con su pareja.


Sin embargo, no ser capaz de perdonar una infidelidad no supone un fracaso tuyo como pareja y es totalmente lícito decidir no continuar al lado de esta persona, si el perdón no es verdadero y la desconfianza te hace sufrir.


¿Es posible superar una infidelidad?


Nadie se muere de amor, ni siquiera después de una infidelidad. La infidelidad puede superarse. A continuación te detallamos algunas pautas que pueden ser útiles para superar la infidelidad y el dolor que produce.


Escucha y habla sobre lo ocurrido


Aunque este paso puede resultar muy doloroso y complicado para nuestro orgullo, es necesario saber qué es lo que ha pasado, para contar con la información necesaria que nos ayude a tomar la decisión de perdonar o no.


No te eches la culpa


La infidelidad tiene muchos determinantes que hacen que pueda surgir, pero ninguno de ellos eres tú, porque la decisión final ha sido de la otra persona.


No te victimices


Tras este suceso es normal que el dolor se apodere de nosotros y entremos en la dinámica de creer que la otra persona debe compensarnos por el perjuicio. Sin embargo, no es sano quedarnos enquistados aquí, porque nos aleja de una posición activa. Nosotros también debemos buscar y tomar parte del proceso para paliar el daño ocasionado por el otro.


Date tiempo


Concédete tu tiempo para decidir qué es lo que deseas hacer, con el fin de no tomar una decisión en caliente.


Sigue una rutina


Trata de continuar con tu rutina para mantenerte activo y distraído la mayor parte del tiempo. Quedarnos en el dolor y dejar de lado el resto de cosas de nuestro día a día solo nos hace estancarnos y empeorar nuestro estado de ánimo.


Haz cosas que te hagan sentir bien


La mejor manera para atravesar un momento vital tan duro es mimarse mucho, realizando aquellas cosas que nos hacen sentir bien, a pesar de que no sea lo que más nos apetece.


Pasa tiempo con tus seres queridos


Estos te harán sentirte apreciado en una situación donde se ve comprometida el sentimiento de valía. Es importante que entiendas que ellos pueden darte consejos, pero la decisión final siempre será tuya.


Siente el dolor


Permítete momentos en los que te sientas mal, pero que sea de forma limitada al día para no girar siempre entorno al mismo tema.


Toma una decisión


Si decides continuar, trata de entender por qué lo haces, establece límites y practica el perdón.


Si decides terminar, trata de atravesar el duelo. Experimenta el dolor de la mejor manera posible. Resulta doloroso pero, con el tiempo, te ayudará a reubicar al otro en tu cabeza y a aprender de lo vivido.


Si lo necesitas, pide ayuda


Si realmente sientes que este proceso se te está haciendo muy complicado o muy largo, busca ayuda profesional para que te guíe.


Si te animas a buscar ayuda profesional, podemos ayudarte con  psicólogos especialistas en terapia de pareja de forma online  o  psicólogos presenciales de terapia de pareja.

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