Aunque pueda parecer una tontería, las consecuencias de este patrón de comportamiento son graves. ¡Quédate para conocer más sobre este tema!


¿Qué son las compras compulsivas?


La sociedad a la que estamos expuestos nos lleva al consumismo y al capitalismo. Vivimos rodeados de ofertas, nos crean la necesidad de comprar cada vez más cosas.


Además, las compras están marcadas por la inmediatez. Actualmente podemos tener aquello que hemos comprado con gran rapidez, ya sea comprando directamente en tienda o mediante compras online con envíos rápidos. Esta inmediatez hace que las compras sean una gran fuente de placer, que identificamos como un perfecto plan de ocio para el viernes por la tarde. Pero ¿esto se puede convertir en un problema? La respuesta es que sí, de hecho actualmente este mecanismo de compras ya está hacienddo estragos en la comunidad.


Todos compramos pero, cuando las compras son compulsivas, la persona pierde el control. Tiene una necesidad por comprar, invirtiendo gran cantidad de dinero y de tiempo en esta conducta. Esta situación puede acabar convirtiéndose en un trastorno psicológico en el control de impulsos, también llamado oniomanía.


Aunque las compras compulsivas no se recogen actualmente en algunos manuales diagnósticos utilizados por los psicólogos o expertos en salud mental, es una problema comparable a otro tipo de trastorno del control de impulsos, como puede ser el juego o la pérdida de control con las nuevas tecnologías.


Características de una persona con oniomanía


Para saber si este comportamiento de compra ya supone un cuadro de oniomanía, debemos fijarnos si existe alguno de los siguientes criterios.


Preocupación frecuente por comprar


La persona siente un deseo irrefrenable de comprar. Este deseo aparece de forma muy frecuente, en el día a día de la persona. Es un deseo que no se frena cuando la persona realiza una compra porque, de forma temprana, vuelve a experimentar el deseo de comprar.


El deseo se manifiesta en la persona en forma de pensamientos intrusivos, que provocan gran malestar.


Frecuentes compras


Las compras se realizan de forma continuada en el tiempo. Cabe señalar que no son compras necesarias y que muchas veces rebasan más de lo que uno puede permitirse.


Las compras interfieren en el funcionamiento habitual de la persona


Los pensamientos, los impulsos por comprar o el propio comportamiento de comprar, hacen que la persona pierda mucho tiempo y mucho dunero. Esto se debe a la intensidad del deseo, a la frecuencia de las compras y a la duración en el tiempo. Todo ello, como es esperable, tiene una gran interferencia en la vida de la persona, afectando a sus relaciones sociales y familiares, a su trabajo y/o a su economía. Es posible además que la persona acabe teniendo deudas o compromisos de los que no puede deshacerse.


Estos impulsos no surgen por otro cuadro o debido a una sustancia


Para que hablemos de compras compulsivas, la compra excesiva de artículos no tiene que darse en el curso de otra enfermedad, o como síntoma del consumo de sustancias.


¿Cómo sé si mi forma de comprar es compulsiva?


Las personas con problemas de compras compulsiva suelen seguir algunos patrones. Analizar si tu forma de comprar sigue estos criterios puede ser de gran utilidad para averiguar si tienes un problema, que es importante tratar.


Si les sobra dinero sienten la necesidad de gastarlo


Estas personas no son capaces de ahorrar ese dinero que aún no han gastado para futuras ocasiones, por lo que acaban por gastarlo todo. Esto genera problemas financieros a largo plazo.


No suelen decir lo que gastan


Aunque la gente del entorno de la persona pueda detectar que está gastando de manera excesiva, no suelen decir lo que gastan. Suelen avergonzarse de gastar tanto dinero, saben que es mucho y creen que el resto les va a juzgar.


Pueden llegar a comprar cosas que realmente no pueden pagar


Como consecuencia de vivir por encima de sus posibilidades, acaban entrando en problemas económicos muy difíciles. Esto les lleva a tener a menudo que pedir dinero a su entorno, extendiendo el problema a otras personas y deteriorando sus relaciones sociales.


Malestar al no comprar


Los pensamientos recurrentes sobre las compras hacen que la compra de un simple capricho se convierta en una necesidad. Si esta necesidad no es satisfecha se produce gran malestar psicológico, habitualmente en forma de depresión o de ansiedad.


Malestar al comprar o culpabilidad


Aunque pueda parecer paradójico comprándolo con el punto de arriba, este una realidad en la vida de estas personas. Aunque en el momento de la compra se sienten bien, inmediatamente después se arrepienten de haberse gastado ese dinero en algo que probablemente no necesitasen. Por todo ello, el malestar psicológico acaba siendo un círculo vicioso, del que es muy difícil escapar.


Causas de las compras compulsivas


No existe una causa única de las compras compulsivas, pero podemos destacar algunas de las principales.


Falta de gestión emocional


La incapacidad para identificar nuestras emociones, para luego gestionarlas y utilizarlas de una manera adaptativa, es una causa habitual en las compras compulsivas.


No saber controlar las emociones negativas puede hacer que la persona necesite canalizar el malestar de alguna otra forma. En este caso, utilizará las compras para calmar un malestar emocional. Comprar, aunque provoca problemas a largo plazo, generan un placer inmediato, que puede usarse para paliar emociones como la ansiedad, la tristeza, el estrés, el miedo, etc.


Este alivio es temporal. Por lo que, pasado el efecto de la compra, la persona volverá a sentir un malestar emocional, que tenderá a canalizar mediante más compras.


Obsesión por la apariencia


Las compras muchas veces también pueden ser usadas como una forma de mejorar nuestra apariencia física. Esto puede ser fruto del bombardeo de estímulos que recibimos sobre la moda, con el auge de las redes sociales.


Problemas de autoestima


La persona trata de agradar a los demás. Por ello es posible que trate de conseguir todo aquello que tiene el resto, para que así la valoren. De esta manera, hace que sus relaciones se basen en lo que tiene y no en lo que es.


Educación carente de límites


Aquellos niños que han crecido sin límites, ya que sus figuras de referencia le han satisfecho todos sus caprichos de manera inmediata, se pueden convertir en adultos con estos patrones de comportamiento. Lo hacen porque no saben cómo posponer la gratificación ni como tolerar la frustración hasta que esa gratificación llega.


Educar a nuestros hijos dándoles todo puede tener un efecto totalmente indeseado. El efecto de que el niño en un futuro no tolere la incertidumbre, ni la frustracción y de que necesite constamente gratificaciones inmediatas para ser feliz.


Consecuencias de la adicción a las compras


Problemas financieros


La primera de las repercusiones de la adicción a las compras es el impacto en la economía de la persona. Las constantes compras hacen que no consiga ahorrar e inclluso que sus gastos superen sus posibilidades.


Problemas de ansiedad


Aunque en un primer momento comprar resulta reconfortante, a largo plazo genera mucha ansiedad a la persona. Esto se debe a que acaba experimentando remordimientos, por haber gastado dinero, o al darse cuenta de que no puede controlar sus impulsos, sintiéndose adicta y esclava del consumismo. Más a la larga es muy común que este problema lleva a otros trastornos psicológicos, como la depresión.


Conflicto con sus seres queridos


Muchas veces estas personas piden dinero para seguir llevando ese alto nivel de compras, lo que hace que el entorno se encuentre salpicado por los problemas económicos. Además, se genera mucha desconfianza, ya que estas personas mienten para ocultar sus frecuentes compras. Todo ello acaba interferiendo en las relaciones sociales y la persona puede incluso terminar aislándose de sus seres queridos.


Esto es un efecto que paradójicamente suele llevar a la persona a incrementar aún más sus compras, para intentar paliar el malestar psicológico y la soledad.


Pérdida de tiempo


El tiempo que pasar mirando qué van a comprar, comparando precios y artículos y propiamente comprando es cada vez mayor. Esto hace que inviertan mucho menos esfuerzo en otros ámbitos de su vida, como puede ser el social o el laboral, provocando problemas secundarios, como conflictos interpersonales o incluso propiciando un despido.


Tratamiento de las compras compulsivas


Para esto, el primero paso, es detectar y asumir el problema. Una vez hecho esta parte, que puede ser la más difícil, es esencial acudir a un profesional de la psicología. Un psicólogo experto diseñará una terapia especializada e individualizada, que ayude a detectar de dónde surge esa necesidad de comprar y así atajar el problema desde su causa primera.


La Terapia Cognitivo Conductual es la terapia de elección, ya que aborda los pensamientos recurrentes, así como las conductas compulsivas de compra. En la terapia se utilizarán técnicas como la reestructuración cognitiva, para cambiar pensamientos distorsionados, o la exposición con prevención de respuesta, entre otras.


Es importante no olvidar que para este proceso es muy útil apoyarse en el entorno inmediato de la persona, para que faciliten el camino hacia su cambio.


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