En cierto sentido es bueno valorar las cosas que nos gustan y no nos gustan de nuestra persona, porque esto nos ayudará a mejorar. Sin embargo, muchas veces nos dejamos llevar y acabamos teniendo una visión distorsionada. Te enseñamos cómo romper esta visión y tener una autoestima más saludable.


El autoconcepto y la autoestima


Imagina que observamos una manzana y describimos cada una de las características de la misma: es de color rojo, pero tiene una zona más verde, hay alguna mancha negra en su piel, su forma es ovalada, aunque en un lado tiene un pequeño abollón. Estamos definiendo sus características, pero no las hemos valorado.


Sin embargo, después empezamos a evaluar lo que vemos. A la hora de valorar la manzana, la comparamos con la que creemos que es "la manzana ideal": una fruta totalmente roja, con un color intenso y brillante, perfectamente ovalada, sin ninguna mancha ni abolladura. Si comparamos nuestra manzana con "la manzana ideal" seguramente valoremos algunas características como negativas.


Lo mismo ocurre con las personas. Nosotros también podemos describir cada una de nuestras características. Por ejemplo, puedo definirme a mí misma como una chica delgada, con pecas en la cara, con el pelo rizado, ojos marrones y labios finos. En este caso hablaríamos del autoconcepto, el cómo nos vemos a nosotros mismos. Después, valoraría estas características y formaría mi autoestima. No obstante, esta valoración habitualmente está sesgada por la sociedad y la cultura.


Ejercicios para mejorar la autoestima


Te mostramos algunos ejercicios que puedes hacer en tu casa para fomentar una autoestima saludable y mucho más objetiva. También puede resultar útil si ya tienes una  baja autoestima.


Diario de cosas positivas


Muchas veces tenemos una imagen distorsionada porque nos hemos centrado en unos aspectos, dejando de lado el resto. En este sentido, tener una baja autoestima a veces se debe a que nos centramos demasiado en las cosas que no nos gustan, olvidándonos de lo bueno que tenemos. Al final, las cosas positivas acaban diluyéndose entre las malas, y nos hace vernos enteramente negativos.


Un buen ejercicio es dedicar unos 15 minutos en el día a decirnos algo positivo. Piensa todos los días sobre tres aspectos positivos de ti: pueden ser cosas sobre el aspecto físico, sobre nuestra forma de ser, sobre cosas buenas que hemos hecho en el día... El objetivo es no dejar que esto se nos olvide.


Acuérdate de anotarlo en un cuaderno. De esta forma podrás volver a ello cuando tu pensamiento se nuble de cosas negativas.


Fortalezas y debilidades


Realiza un análisis de fortalezas y debilidades. Saber nuestros puntos fuertes y nuestros puntos débiles puede ser de gran ayuda en nuestro día a día. Todos tenemos nuestras virtudes y nuestros defectos. El objetivo es encontrar aquellas cosas que se nos dan bien y fomentarlas para buscar oportunidades. También es bueno conocer nuestras debilidades, pero de esta forma prevenir amenazas y mejorar en el día a día.


Para que te resulte más sencillo puedes escribirlo. Una forma fácil es realizar una tabla de 2x2. En la primera columna, coloca en la casilla de arriba tus fortalezas y en la de abajo las oportunidades que puedes tener con estas fortalezas. En la segunda columna escribe arriba las debilidades y abajo las amenazas.


Análisis de nuestra imagen corporal


Una de las cosas que suele afectar en nuestra autoestima es que no nos veamos físicamente bien. Es importante que nos conozcamos a nosotros mismos corporalmente.


Coge un folio, colócalo de forma horizontal y realiza una línea vertical en el centro, dividiendo el espacio en dos partes iguales. En la primera parte, anota las cosas que no te gustan sobre tu cuerpo. Escribe al lado de cada característica si es algo que se puede cambiar o no. En el otro espacio, escribe las cosas que sí que te gustan de ti y, al lado, por qué te gustan.


Seguramente te resulte más difícil sacar las cosas buenas que las malas, porque estamos acostumbrados a centrarnos solo en lo malo. No obstante, tienes que ser objetivo, sí que tienes cosas positivas.


Después de esto, puedes plantearte mejorar aquellos aspectos que no te gustan de ti. Si, por ejemplo, no te gusta que tus brazos sean tan grandes, puedes hacer ejercicios para cambiarlo. Por otra parte, ser consciente de que hay cosas que no te gustan y que no se pueden cambiar, es una forma de empezar a aceptarlo, sin que te afecte en el día a día.


Lista de elogios


Recuerda y anota los elogios que has recibido por parte de otras personas. Muchas veces no les damos importancia o pensamos que "nos están mintiendo". Si otras personas nos dicen cosas malas sobre nosotros mismos, nos las solemos creer al momento. Pero, si esas cosas son positivas, pensamos que nos están regalando los oídos o mintiendo. En realidad esto es una forma de pensar bastante distorsionada.


Haz una lista de elogios. Por ejemplo, "eres divertido", "qué inteligente eres", "se te da bien cocinar", "me gusta tu estilo"...


Cartas anónimas


Es fácil que otras personas vean mejor nuestras cosas positivas que nosotros mismos. Ver lo que otros piensan realmente de nosotros puede hacer que cambie nuestra idea personal. Dile a unas 5 personas que conozcas que escriban en un papel de forma anónima qué cosas buenas tienes y qué les gusta a ellos de ti (y, si es posible, que te den argumentos).


Después, lee cada una de las notas, comprueba si las notas coinciden en algún aspecto. Añádelo a tu lista de elogios.


Cosas de las que me siento orgulloso o que se me dan bien


Valora aquellas cosas que hayas conseguido en tu vida y de las que pudieras sentirte orgulloso. Analiza qué objetivos te has planteado y cuáles has conseguido. Por ejemplo, me plantee sacarme la carrera de psicología, sacarme el carnet de conducir, apuntarme a un voluntariado, ir al gimnasio y alimentarme mejpor...


Crea objetivos de mejora


Los objetivos para mejorar no tienen solo por qué ser a nivel de nuestra imagen corporal. Si, por ejemplo, no te sientes desarrollado en tu trabajo o no te gusta cómo reaccionas a ciertas situaciones, puedes plantearte cambiar. No es fácil, ni tomar la decisión ni ponerte en marcha, pero si nunca te mueves del mismo sitio no sabrás las cosas que puedes tener por descubrir


¿Qué cosas te gustaría cambiar? Encuentra y haz una lista de estas cosas. Después, escribe progresivamente los pasos que necesitas dar para llegar a esos objetivos.


Planifica auto-regalos


Llevar una vida rutinaria a veces es complicado y puede hacernos sentir mal. Es bueno que, de vez en cuando, planifiquemos cosas que se alejen de este orden y que nos resulten gratificantes. Hazte autoregalos, estaría bien que fuera realizar actividades que te gustan y que habitualmente no haces.


Aprende a identificar y eliminar pensamientos negativos


Todos tenemos en nuestro día a día pensamientos negativos y poco objetivos. Son aquellos pensamientos que nos hacen tener emociones negativas y que, en realidad, no están basados en argumentos lógicos u objetivos.


Un ejemplo de pensamiento distorsionado es "soy un inútil". Es una generalización muy extrema que hace mucho daño. No se nos puede dar bien todo en la vida, pero seguramente seas útil para algo. Para romper este pensamiento u otro parecido, busca argumentos a favor y en contra del mismo. Haz una balanza, intenta pensar de forma más realista y transforma este pensamiento por otro: "no se me da bien cocinar, pero tengo una habilidad maravillosa para escribir, para hacer manualidades o para resolver problemas".


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