Pero, ¿qué es el fomo y por qué se habla tanto de él?, ¿cómo saber si me está afectando?, ¿cuáles son las causas?, ¿qué consecuencias tiene la necesidad de estar constantemente conectado con otros?, ¿qué puedo hacer para cambiar este sentimiento? Te explicamos todo lo que necesitas saber.


¿Qué es el fomo?


El "FOMO" o "feor of missing out" es un fenómeno social que hace referencia al miedo a perderse algo o a que los demás tengan una vida más gratificante y plena que la nuestra. Es un fenómeno que desde hace mucho tiempo ha existido, pero que se ha agravado con la digilitación y las redes sociales.


Actualmente, el fomo ha provocado una necesidad constante de contacto con las redes, para no perdernos nada. Tenemos la sensación de tener que estar informados y, paradójicamente, cuando nos informamos, acabamos con una sensación peor: la de creer que nuestra vida no es tan interesante, que no sabemos tanto, que nos estamos perdiendo experiencias, eventos o información que podrían mejorar nuestra vida o que otros tienen una vida más interesante y plena.


Detrás de todo esto hay una comparación con el resto. El sentirnos aburridos provoca la comparación y la envidia por la vida de otras personas, lo cual ataca nuestra autoestima.


Este miedo impulsa aún más el consumo de las redes sociales, que cada vez está más en auge. ¿Cuántas veces has entrado automáticamente a las redes sociales para ver lo que otros están haciendo? ¿Hay algún día de tu vida en el que no entres a las redes sociales?


Causas del fomo


Las posibles causas del FOMO tienen que ver, por una parte, con la sociedad y los estándares que constantemente e indirectamente nos pone. Vivimos en sociedad y nos comparamos con el resto. La sociedad crea tendencias y nosotros queremos seguirlas para no sentirnos apartados de esa sociedad.


El aislamiento es una causa habitual del fomo, si te sientes aislado o apartado es posible que experimentes las cosnecuencias del fomo.


La baja autoestima, la falta de realización personal, la rutina, los conflictos sociales y personales...todo ello puede aumentar las sensaciones asociadas al FOMO.


Así mismo, la digitalización y el progreso en las redes sociales ha llevado a incrementar este fenónomeno. Antes existía, las personas tenían miedo a perderse las cosas, pero no se podía ver contianuamente lo que otros hacían, con lo cual el miedo estaba oculto.


¿A quién afecta el fomo?


Nadie está exento de formar parte de este fenónomeno. Sin embargo, se asocia normalmente a los jóvenes o adolescentes, pues son quienes más están presentes en las redes sociales, quienes aún no han encontrado su camino y están desarrollando su personalidad, su vida social y su futuro académico y laboral.


A nivel de personalidad, tampoco está nadie exento. Sin embargo, una persona insegura, ansiosa, insatisfecha con su situación actual y/o con una base de baja autoestima es más probable que sea afectado por el fomo.


Qué consecuencias tiene el fomo o el miedo a perderse algo


El fomo puede hacer que la persona que lo sufre cuestione constantemente sus decisiones o su vida. Por ejemplo, si estás en casa aburrido y ves en las redes que otros están disfrutando en algún plan interesante, como un festival o un paseo por la playa, es posible que acabes pensando que tu vida es una mierda, porque en ese momento te estás aburriendo y otros están disfrutando.


Y claramente el fomo no solo afecta a nivel social. A nivel intelectual, laboral o de estilo de vida también puede ser un lastre. Esto se manifiesta en quien está constantemente buscando nuevas formas de negocio o nuevas formas de vivir. Esto se manifiesta en las modas. Por ejemplo, desde hace un tiempo se habla mucho de las criptomonedas. No es algo nuevo, pero desde hace un tiempo, algunas personas se empezaron a interesar más y, por tanto, a publicarlo en las redes, creando la necesidad de otras personas de formar parte de esta nueva tendencia. ¡Si no sigues las tendencias parece que te estás perdiendo algo, por lo que al final acabas intentando informarte de todo!


Todo ello a menudo afecta a la autoestima. Provoca una falsa sensación de poca realización personal, un sentimiento de no encajar en los grupos o de sentir que la sociedad no te acepta en sus planes.


Sin embargo, detrás de esto también existe el otro punto de vista. El de la persona que está al otro lado de la plantalla, la que comparte cada cosa que hace para que otros lo vean. Y esta persona que parece feliz y realizada, posiblemente también está dentro del fenónomeno fomo. Puede que tenga la necesidad de publicar lo que hace en su vida para que parezca que no se está perdiendo nada. Lo habrás visto si, por ejemplo, has ido a un concierto y has visto cómo todo el mundo mira el grupo musical a través de su móvil, mientras graba un vídeo, y no en directo, como sería lógico.


Es irónico, ¿verdad? Si ahora mismo te estás cuestionando lo que haces o lo que otros hacen en su día a día puede que te estés dando cuenta de cómo el fomo afecta nuestra vida. Parece que si no publicamos las cosas no las estamos viviendo, tenemos que demostrar continuamente que vamos acorde a las tendencias y, si sentimos que no es así, nos machacamos por no haber estado suficientemente informados o por no sentirnos dentro de las tendencias.


Estas sensaciones pueden generar síntomas de ansiedad, depresión y ausencia de realización personal. Estas consecuencias psicológicas suelen generarse por el miedo a ser juzgado o rechazado por otros y por la sociedad. Para no sentirnos así, parece que tenemos la obligación de estar persentes en todos los acontecimientos.


¿Cómo saber si el fomo me está afectando?


El FOMO está muy unido a las redes sociales, por tanto, podemos plantearnos algunas preguntas para identificar de forma sencilla si nos hemos sumiedo en este fenómeno.


¿Miras continuamente las actualizaciones de las redes sociales?


¿Miras las actualizaciones incluso cuando estás con otras personas?


¿Puedes estar algún día de tu vida sin mirar las redes?


¿Cuándo estás en algún evento o con tus amistades estás muy centrado o piensas constantemente cómo compartirlo en tus redes?


¿Te sientes nervioso o intranquilo si no sabes lo que tus amigos u otras personas están haciendo?


¿Te sientes triste o fuera de lugar si tus amigos o personas cercanas comparten alguna experiencia sin ti?


Cómo hacer para que el fomo no me afecte


El fomo no es una enfermedad, pero sí que puede traer consecuencias psicológicas y en la vida de la persona, que en ocasiones pueden necesitar de la ayuda de un profesional de la psicología.


Sin embargo, en muchos casos, podemos reducir el impacto o controlar el miedo con algunas pautas. Te damos los mejores consejos para controlar el fomo.


1. Desconecta de vez en cuando de las redes sociales.


La desconexión suele ser la mejor forma de luchar contra el fomo. En ocasiones resulta complicado, no obstante, puedes probar a desistalarte algunas aplicaicones durante algunos días y valorar cómo te sientes sin estar continuamente conectado.


2. Descubre con qué cosas estás insatisfecho en tu vida


Es un buen momento para reflexionar sobre aquellas cosas que nos gustan y no nos agradan tanto de nosotros o de nuestra vida. Analiza por qué te has estado sintiendo así. ¿Hay alguna cosa en tu vida que puedas cambiar para sentirte mejor?


Si algo se puede cambiar y mejorará tu vida, te invito a que lo hagas. Si, por el contrario, lo que no te gusta no se puede cambiar, estaría bien practicar la aceptación. En este sentido, es posible que estés siendo demasiado duro o estés catastrofizando demasiado tus características personales.


3. Mira la vida a través de tus ojos y no a través de una pantalla


Haz un experimento. Prueba a disfrutar de los planes. Sin compartirlos en las redes, aunque otros lo hagan. Ve a un concierto, al cine, da un paseo por la playa, ¡haz lo que re apetezca hacer!, pero no lo publiques.


4. Dedica un tiempo de tu día a analizar las cosas positivas


Y es que siempre nos centramos en lo malo. Romper los pensamientos catastróficos, negativos y distorsionados, es importante para sentirnos mejor. También es útil analizar las cosas buenas y positivas de nuestro día a día o de nosotros mismos. Aquellas cosas que has dejado de lado porque se han cubierto con las cosas negativas. ¡Aunque estén tapadas, están ahí!


5. Haz cosas por ti


Si estás muy centrado en los demás y en las modas, es posible que te hayas dejado un poco de lado. Haz cosas por ti, que beneficien tu salud física y mental y, por tanto tu bienestar. Céntrate en el autocuidado autocuidado.


Lee el libro que te apetezca, pásate un día sin hacer nada, juega a aquel videojuego que ya no está de moda, dedica un tiempo a tu cuidado personal, queda con amigos que te aporten, pasa tiempo con quien te sientas a gusto...


6. Si lo necesitas, pide ayuda


Si no consigues salir de tus síntomas de ansiedad o depresión, puede que un psicólogo te ayude en el proceso. Te ayudará a cambiar tu pensamiento y ver la vida desde otro punto de vista.


Si te animas a buscar ayuda profesional, podemos ayudarte con  psicólogos online  o  psicólogos en Salamanca.

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