¿Qué es la autocompasión?


La autocompasión se define como la capacidad de ser compresivo y respetuoso con uno mismo ante las situaciones difíciles en las que fallamos. Se podría decir que es el polo opuesto al punitivismo en el cual nos machacamos ante nuestros errores tirando piedras contra nuestra propia autoestima.


Como vemos, la autocompasión no dista mucho de la compasión que sentimos por el resto, sin embargo, nos cuesta mucho más practicarla con nosotros mismos, haciendo que caigamos en dinámicas muy agresivas que no haríamos con nadie ajeno.


De hecho, esta forma de entender la vida y las experiencias nos permite adoptar un contexto más amplio de lo que nos ocurre, evitando caer en el victimismo.


¿Qué no es la autocompasión?


Es importante señalar que la autocompasión poco o nada tiene que ver con autocompadecerse. A pesar de parecerse mucho, estas dos palabras nos son lo mismo. El acto de autocompadecerse se refiere a una práctica de victimismo en el cual la persona trata de dar lástima al resto. Esto puede ser para conseguir algo como, por ejemplo, atención.


En la autocompasión no hablamos de revolvernos en nuestras propias desgracias, sino de aceptarlas sin necesidad de castigarnos, ya que lo único que señalan nuestros errores es que somos humanos y, por lo tanto, falibles.


Autocompasión tampoco significa autoindulgencia en la cual pasamos por alto todos nuestros errores escudándonos en excusas que ni nosotros mismos nos creemos. La auto-indulgencia se parece más al autosabotaje, por el cual no podemos cular aquellos objetivos que queremos tanto al ponernos de manera inconscientes trabas en nuestro camino.


Beneficios de la autocompasión


Afrontar la vida desde la autocompasión tiene múltiples ventajas, ya que se trata de una forma de comprender de una manera amable y sin juzgar, las situaciones y nuestra gestión de las mismas, a pesar de que cometamos fallos.


Culparnos y fustigarnos por nuestros errores no solo provoca mucho malestar, sino que no nos permite ver estos fallos como un motor de cambio sino como una losa que nos pesa a lo largo de tiempo.


Esta compasión permite que nos acerquemos a estas situaciones desde la aceptación que usamos con el resto para poder mejorar nuestros defectos y subsanar nuestras faltas.


Componentes de la autocompasión


En primer lugar, nos encontramos con la bondad, en este caso hacia uno mismo. Debemos ser comprensivos con nosotros mismos en las situaciones que nos hacen sentir vulnerables. El atacarnos y flagelarnos no solo no ayuda a conseguir una solución, sino que genera sensaciones muy desagradables que pueden afectar a nuestro estado de ánimo general.


Este componente hace referencia a que, el sufrimiento forma parte en la experiencia humana y no podemos deshacernos de él, por eso debemos ser empáticos con nosotros cuando nos enfrentemos a cosas dolorosas y no establecer estándares que no podríamos cumplir con las herramientas que tenemos.


Negar el sufrimiento o el hecho de errar es negar la realidad lo que no solo nos hace daño sino que tampoco nos ayuda a progresar.


El segundo componente es la humanidad compartida. Este se refiere a entender de nosotros cometemos fallos y sufrimos por ellos al igual que el resto del mundo. Cuando estamos en la vorágine de la frustración por no haber conseguido hacer algo tal y como queríamos tendemos a pensar que somos los únicos.


Entender que esta experiencia es común para todas las personas es reparador, ya que no ataca de manera directa a nuestra persona ni a nuestra autoestima.


El tercer y último componente se refiere al mindfulness o atención plena. A través de esta técnica se fomenta una visión equilibrada de nuestras experiencias, pensamientos y emociones. Estos hay que gestionarlos de una manera sana, lo que significa que no debemos ni exagerarlos ni suprimirlos.


Lo que persigue el mindfulness es llegar a un estado que se llama atención plena en el que vemos nuestros pensamientos y sentimientos sin juzgarlos y sin tratar de alejarlos, solo aceptándolos como lo que son.


Para esto es fundamental practicar la defusión cognitiva para que no nos sintamos sobre identificados con nuestros pensamientos, ya que muchos no tienen nada que ver con nosotros.


Pautas para ser más autocompasivos


Autocompasión se puede practicar poniendo estas pautas en práctica cada día:


Trátate como tratarías a tu mejor amigo


Muchas veces nos decimos a nosotros mismos cosas que no les diríamos ni a nuestro peor enemigo. El objetivo de este paso es tratar de hablarnos como lo haríamos con nuestro amigo. A pesar de que este haga algo que está mal, nosotros seguimos a su lado, apoyándole, algo así debemos hacer con nuestra persona.


Para esto debemos evitar ser agresivos, usar un lenguaje muy inflexible o dicotómico o autocastigarnos haciendo cosas que nos hagan daño o que eviten lo que nos hace sentir bien como consecuencia.


Sé más objetivo


Muchas veces el punto clave es relativizar las situaciones. Los errores vistos desde una perspectiva cerrada parecen mucho más grandes de lo que en realidad son.


Es útil en este caso usar la técnica 10-10-10. Esta técnica trata de relativizar las situaciones con el poder del tiempo. Para ella debemos hacernos tres preguntas:¿Qué importancia tendrá esta situación dentro de 10 minutos? ¿Qué importancia tendrá esta situación dentro de 10 meses? ¿Qué importancia tendrá esta situación dentro de 10 años?


Con esto veremos que realmente las cosas no tienen tanta trascendencia como pensamos y podremos adquirir una visión más objetiva que nos ayuda a llevar a cabo un óptimo abordaje.


Trabaja la humanidad compartida


Como ya hemos mencionado, es esencial tener siempre presente que el sufrimiento no es una experiencia particular, sino que es parte de la vida de todo el mundo. Esto genera una sensación de pertenencia que nos aleja del incómodo sentimiento de aislamiento.


Fomenta tu autoconocimiento y tu autoestima


El autoconocimiento profundo y objetivo es necesario para cultivar una buena autoestima, por lo tanto, lo primero es autoconocerse bien. Este autoconocimiento debe ser objetivo para poder valorar nuestras fortalezas, ver nuestros defectos, cambiar lo que podamos y aceptar aquellos que no.


Teniendo esta perspectiva ya podemos pasar a trabajar la autoestima, evitando sobregeneralizar y reestructurando aquellos pensamientos que sean irracionales y nada funcionales y nos provoquen sufrimiento.


Medita


La meditación nos ayuda de manera sencilla a adoptar esta posición de autocompasión que perseguimos en este artículo.


Si crees que están siendo muy punitivo contigo mismo y, a través de estas pautas, no estás consiguiendo una perspectiva autocompasiva, puede ser útil que acudas a una profesional de la psicología que te ayude a ver el origen de ese comportamiento para así ponerle fin de una manera efectiva.


Si te animas a buscar ayuda profesional, podemos ayudarte con  psicólogos online  o  psicólogos en Salamanca.

psicologos online


psicologos salamanca

Cookies

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios.

Aviso de Cookies